Desde que el niño nace comienza su desarrollo auditivo, comienza a discernir, a reconocer, a asociar, a reconocer los sonidos de su entorno más inmediato. Este reconocimiento le proporciona seguridad en su relación con el medio que le rodea. Se va creando por tanto un bagaje perceptivo y expresivo, que será la base de su futuro aprendizaje musical.
Los primeros sonidos que el niño/a reconoce son las voces de sus padres y familiares, los sonidos de su casa, de su calle, etc. Todo este bagaje se va ampliando cuando el niño/a amplia su entorno por ejemplo en la ESCUELA INFANTIL, en los parques, etc…
Musicalmente, este bagaje está formado en los primeros años por canciones y juegos musicales sencillos que incluyen en muchas ocasiones acompañamientos con percusiones corporales como palmas, pitos, etc, junto al reconocimiento de algunos sonidos -instrumentos-objetos muy básicos, como por ejemplo el sonido de un piano, de una trompeta….
En cualquier caso, lo realmente importante, es que para el niño/a la música es un TODO. No diferencia ningún elemento musical de forma clara. La música es un hecho global.