El adjetivo que mejor define nuestro proyecto es “natural”, porque los niñ@s interiorizan el idioma de manera natural. Y porque seguimos la lógica del aprendizaje de la lengua materna, que tiene tres pasos:
Primero hay que escuchar y estar expuesto al idioma en un contexto adecuado y de una manera rica; debe ser un inglés rico en matices, con un acento perfecto, con un amplio uso de estructuras gramaticales y diferente vocabulario. Porque será con esta exposición oral y en un contexto adecuado, como el niñ@ comience a entender el idioma. Y entenderlo es el primer paso para conseguir hablarlo.
El segundo paso es la producción del lenguaje. Cuando un niñ@ empieza a decir sus primeras palabras en inglés, quiere decir que ha comenzado a comprender cómo funciona la estructura interna del idioma. Exactamente igual que ocurre con la lengua materna. Si nos fijamos cuando un niñ@ comete un error en español, es porque supone una irregularidad del idioma, por ejemplo “yo sabo”, en lugar de “yo sé”, pero ya comprende y ha aprendido de manera natural cómo se conjuga el verbo, cómo se construye la frase. De manera que el segundo paso es establecer una buena comunicación oral.
Nuestra metodología es crear personajes que tienen la edad del niñ@, con los que se identifican y generando situaciones que puedan ser comprendidas por el contexto.
Se crea un ambiente apetecible para el niñ@, donde lo sensorial juega un papel fundamental. Se cuidan todos los detalles, desde el olor, a las texturas y, por supuesto, las canciones, su musicalidad, ritmo y natural pronunciación del nuevo idioma. Intentamos que se pongan en juego todos los sentidos, para estimularle globalmente, y así conseguimos un aprendizaje mejor.